En la existencia común de la ciudad y el Estado, la “verdad” no es una entidad cognocible, externa, objetivizada en el mundo. La verdad es una construcción, un artificio necesario para la comunidad de intereses.
Diferencias coyunturales aparte; izquierdas y derechas son magnitudes de un mismo proceso de elaboración de la verdad (y en tanto lo son de la verdad también lo son del poder y la moral, todas ideas que son indistinguibles unas de otras, preguntas y respuestas que se responden y se cuestionan unas a otras, en correspondencia constante).
Por eso un movimiento social es una nueva regla de diálogo, un discurso en proceso de elaboración, un “relato” nuevo, es un proceso de creación de verdad. En su desarrollo va a intentar plantear el descubrimiento de una verdad pero en muchos casos se trata de una arqueología de la verdad. Estos procesos son por un lado ciclos, son retornos o son procesos que se sumergen y luego emergen, guardando formas antiguas en códigos nuevos o incluso códigos antiguos que han prevalecido sumergidos en la cultura dominante, lo han hecho en la tradición que algunos llamarían indeterminadamente “popular”. Puede estar presente incluso en biografías localizadas dentro contextos ajenos a una explicación de clase social, quizás una realidad cultural originaria o a veces extranjera. Esos códigos de nuevas verdades o viejas verdades no distingue taxonomías forzadas que pueden perder el enfoque de su existencia.
Las comunidades guardan en si misma la aparición de violencias que permiten la imposición de una verdad por sobre otras. Esas verdades se sostienen por violencia para luego institucionalizarse. La explicación de su origen debe ser diversa, desde la transferencia de origen foráneo, hasta tradiciones internas y minoritarias pero que logran por una confabulación histórica emerger y prevalecer sobre las demás herencias.
La tradición no puede explicar por si sola la configuración de verdades políticas. hay también un proceso de creación de nueva cultura (la tradición vital debe ser dinámica o morira de inanición) que es capaz de desplazar a miles a un lado de la balanza de la historia. Ninguno de esos sujetos, eso si, es un ser de existencia intantanea, al contrario, son todos sujetos culturales que expresan una tradición. La cuestión es que la mayoría se vincula a las nuevas verdades porquer recogen en parte su valoraciones ancestrales sobre la vida y la muerte. Nunca absolutamente, siempre se vinculan a otras verdades que se manifiestan con mayor intensidad, pero sin duda, hablan más a la herencia que el régimen dominante que los aleja de su realidad histórica tradicional.
Un movimiento social reactivo a la imposición violenta de una verdad monocultural y foránea es ciertamente un movimiento consevador y tradicional en un sentido completamente novedoso para el lenguaje político simple.
24/05/12
C.Miquel
Falsedad del progreso y el “Progresismo”; mantra político
Uno crece con una idea de progreso, de ascenso, de avance cualitativo de la moral y la condición humana sobre la tierra. Luego uno recuerda que en los años 20 también había pacifistas comprometidos con la paz total, había socialistas afirmando la relación de los individuos en sociedad desde la solidaridad y veganos empujando el muro de la moral un poco más en el sentido de la misericordia y la justicia universal.
Por supuesto, que esos progresos de la humanidad no hayan ocurrido ya, tantos años en el futuro, se puede explicar por tantos retrocesos y edades oscuras que han azotado la experiencia de la humanidad durante ese periodo.
La idea de las edades oscuras intermedias y responsables del retraso en la aparición de “utopía” son sólo relevantes cuando se entiende al “progreso” dirigido al una perfección cercana o similar a la utopía teológica judeo-cristiana (cuando nos referimos a occidente, claro está)
La razón ordena descartar ese tipo de utopías de la clase de justificaciones para una explicación objetiva de cómo debería desarrollarse una sociedad.
Sin embargo, no podemos dejar de lado ese carácter humano presente.
Un producto será la manoseada, mal usada y multívoca apelación a lo “progresista” de esto o lo otro, en tanto mantra más significativo que lo que pensamos sobre la criatura “sujeto cultural”, la dimensión utópica del ciudadano y su inconciente político. Sin decirlo apela a una utopía que jamas se alcance pero se avance en rangos de tiempo aceptables por el sujeto revolucionario y utópico. Apelación refutada por la experiencia histórica. Sin por ese motivo, debilitar el impacto emotivo de la promesa del progreso indefinido.
23/05/12
C.Miquel
Muerto el binominal, nacerá el dialogo.
La historia presenta casos en que convergieron agrupaciones políticas hacia la unidad bajo la presión de la petrea naturaleza de nuestra democracia. ¿La razón?. Necesidad de mayorías al momento de actuar en el terreno institucionalizado del sistema eleccionario vigente.
RD debería tener intenciones de liderar, sin que por eso se inhabilite de seguir. Mucho menos ser animal de sacrificio en la coyuntura del juego del poder.
El desierto del tiempo está regado de huesos limpios pertenecientes a los proyectos políticos que abandonaron a miles de simpatizantes ante la necesidad apremiante de crear mayorías significativas en los procesos normados. Todo lo anterior no es casual, es una consecuencia de un sistema binominal que nos obliga a consensuar de manera lamentable para los avances necesarios. Protegiendo bien intencionadamente el estado de cosas actual.
He aquí que la batalla por un sistema eleccionario de los miembros de la rama legislativa requiere urgente una reforma total.
Para proteger la vida de los movimientos que están naciendo y la perpetuación de sus determinantes diferencias, se requiere la reforma a ese sistema que antes ha obligado a borrar diferencias y no en un grado razonable, sino al punto de someterse a la voluntad de los partidos y coaliciones hegemónicas.
Dando muerte al diálogo y cualquier intento de política de verdad
22/05/2012
C.Miquel
Imagen del viral #2 de “Prometheus” Ridley Scott
Los modos de ser democráticamente revolucionarios
Revolución democrática en tanto movimiento político nace como una bandada que vuela por mejor clima. Igual que en ella no hay un lider evidente, ni una hoja de ruta evidente, pero todos quieren avanzar en una dirección similar, en otras palabras, es un movimiento que comienza en un mar de bien intencionados y de gente con mucha expectativa.
Para evitar que esos entusiastas se sientan traicionados se debe actuar con mucha cautela, pero sobre todo con mucha sinceridad y franqueza.
Además de este requisito personal de sinceridad y franqueza de sus miembros, en particular de sus lideres circunstanciales (en esta primera etapa) se debe avanzar decididamente hacia la construcción de un cuerpo de ideas que agrupe a quienes estamos aquí sobre la base de una carta de principios que fue además una convocatoria con materias amplias pero vitales: Nueva democracia, nuevo modelo de desarrollo, nueva constitución y sistema político y por último pero no por menor importancia sino por énfasis: nuevo modelo educativo. La madre de todas las batallas.
Les propongo un diálogo en ese sentido. Debemos entonces ejercitar los músculos democráticos si queremos servir resueltamente a la clave fundacional de la Revolución Democrática.
Debemos encontrar el modo de ordenar nuestro disenso en la unidad, que sea en sus inicios un microcosmos de lo que queremos proyectar en el mundo, un culto político a la práctica democrática y no a sus apariencias, una oportunidad para contestar a lo recibido y establecido por nuestros antecesores como aquello que ellos entendieron por “democracia” y que estoy seguro que todos consideramos insuficiente y en estado de dramático agotamiento. Agradecemos el trabajo de los que fueron honestos en su batalla, ahora nos toca tomar las banderas y seguír.
No olvidemos, eso si, que somos ese microcosmos y que si no somos democráticos y cultivamos la cultura política en nuestras relaciones internas, no tendremos nada que cosechar cuando llegue nuestra hora.
Argumento ético para el uso de los canabinoides como medicina paliativa contra los síntomas de ciertas enfermedades y efectos adversos de tratamientos curativos
Campaña viral de la película “Prometheus” del director Ridley Scott
(subtitulada)
Orwell: Novelísta político
Las obras de Orwell eran muy autorreferentes. El acto de “escribir para la gente del futuro” (“For whom, suddenly ocurred to him to wonder, was he writing this diary? For the future, for de unborn”*) que ejecuta el personaje Winston Smith en su novela “1984” es obviamente una referencia al mismo Orwell que llama a su novela con un año a 36 años de distancia hacia al futuro, entregandole el curioso adjetivo de “novela de anticipación”. Esa referencia a la experiencia del propio autor, nos aterriza las afirmaciones del libro. Nos muestran que el opus completo y con mayor claridad las novelas “La rebelión en la granja” y “1984” son un trátado de teoría política, no mera ficción recreativa.
El autor en realidad construyo un espejo autorreferencial de todos los tiempos por venir. En este libro tenemos una guía de orden cultural, para entender los peligros que la sociedad tiene, en particular cuando perdemos la democracia y el derecho.
Era un socialista y nunca dejó de ser un socialista. Julian Symons (amigo de Orwell) nos recordaba que cuando el autor presentó el borrador de “La rebelión en la granja” los críticos pensaron que era un cambio de pensamiento final del autor. Su editor de siempre; Gollancz, se negó a publicar el aparente ataque al socialismo que el libro encarnaba. Nada más alejado de la realidad. Algunos olvidan la parte socialista del partido nacionalsocialista, inspirador junto a la Unión Sovietica, de la distopía final de Orwell, “1984”. Nos alertó del peligro detrás de la promesa.
Se nos habló del futuro con una detallada descripción de las tácticas del poder y sus mecanismos biopolíticos de dominación. Estudió detalladamente el control de la memoria como práctica de poder político. En su momento profetizó medios técnicos de control de todas las dimensiones de la vida social. Las “telepantallas” por ejemplo. Sus descripciones tienen una vigencia tenebrosa y el concepto “Orwelliano” se repite en la prensa alternativa para referirse a la realidad política del mundo actual.
Hay una acabada teoría política extraíble de sus novelas y sus ensayos. Una lista de tácticas de control total de la vida humana. Solo para ejemplificar, en el apendice del libro “1984” se explica el Newspeak o neolengua, señalando claramente el fin de su creación. El fenómeno puede ser encontrado en los medios actuales; la pop culture globalizada, la disminuída calidad de contenidos y formas de esa cultura global. Precarización de la cultura y de su primaria tecnología de creación: la lengua. Esa cultura globalizada logra lamentablemente uno de los fines manifiestos de la Newspeak, que es, reducír el espacio de libertad del pensamiento mismo, incapacitarnos para pensar complejamente para entender nuestra realidad y darle sentido. Finalmente su novela si resultaría anticipatoria.
El condenado como “Sujeto de reinserción” y el espacio de recuperación social
Proyecto un gran espacio de población penal en dirección a un constante esfuerzo resocializador, construyendo físicamente un espacio inserto en la ciudad y su funcionamiento y operatividad productiva. Ese espacio sería un “Espacio de recuperación social” y no la carga simbólica del concepto “cárcel” o “recinto penitenciario”. El nuevo recinto deberá considerar no sólo la funcionalidad sino todas las dimensiones arquitéctonicas necesarias para un recinto de aprendizaje, reflexión y comunidad.
La población penal estaría -en distintos grados- más o menos cercana a la libertad ambulatoria absoluta del ciudadano no sometido al procedimiento de reinserción. En divisiónes según peligrosidad y según regimenes de cumplimiento alternativo mucho más extendido, dejando el espacio central del recinto sólo a un mínimo de sujetos de alta peligrosidad y de dificil recuperación, sin por eso dejar de invertir esfuerzos en ellos, reconociendo su humanidad y la posibilidad de todo ser humano de aprender a vivir en sociedad.
El sujeto sorprendido rompiendo una norma penal cuya pena se asocie a la privación o restricción de libertad, sería inmediatamente considerado un “sujeto de reinserción” y sometido a un programa extenso de resocialización en un ambiente continuo entre reclusión y sociedad de libre ambulación, quebrando la discontinuidad absoluta del espacio de reclusión contemporaneo.